
Después de la emoción del primer día, el jet lag y el cansancio nos afectaron a partir del segundo día, así que nos daba mucho sueño a toda hora y había que sacar energía para no quedarse detenido. Los primeros pasos son muy sencillos: TFN (yo sugiero solicitarlo por Internet dos semanas antes de venir y colocar la dirección de un conocido, de manera de tenerlo al llegar), medicare (les dan un número provisional y en máx. tres semanas les envían la tarjeta), cuenta bancaria y cursos de inglés.
El estrés en nuestro caso comenzó con la búsqueda de vivienda, pues Sydney es muy grande y la elección de la zona depende de las necesidades de cada familia, presupuesto y estilo de vida. Para comprender mejor la ciudad decidimos visitar primero los suburbios y medir el tiempo que nos tomaba llegar a los sitios donde nos desenvolveremos los primeros meses por estudio y trabajo.
Visitamos los suburbios donde suelen vivir más compatriotas, otros más céntricos, otros más alejados, los del norte, del sur, algunos residenciales, sin comercios cercanos, otros con más facilidades y unos cuantos con problemas de inseguridad, etc. La tarea es desgastante, pues si no tienen carro hay que caminar mucho, esperar el tren o el autobus y protegerse del sol, aunque estamos en otoño, ha habido días soleados y hay que estar preparados.
Todavía seguimos en la búsqueda, al menos ya seleccionamos los suburbios y comenzamos a asistir a inspecciones. Un dato si no tienen GPS hay una guía muy buena de la ciudad: Gregory's, es un callejero con mapas de la ciudad.
Detalles que hemos observado:
- La ciudad es muy verde, hay mucha fauna, especialmente pájaros de todo tipo y arañas.
- Algunas zonas son más limpias que otras.
- El tren (Cityrail) es lento y no son muy confiable los horarios, algunas estaciones son

más modernas que otras y los vagones no son muy limpios, sin embargo será nuestro medio de transporte por un buen tiempo. Los autobuses y ferrys son mejores, pero no cubren todas las rutas.
- Aquí es muy difícil sentirse diferente, hay muchísimos inmigrantes, especialmente asiáticos, todos tenemos acento, así que están acostumbrados.
- La gente es amable, dicen que en otras ciudades lo son más, pero en general eso nos ha parecido. Mientras hemos estado leyendo el mapa, se nos han acercado varias personas para ayudarnos con las direcciones, sin necesidad de haberlo solicitado.
- No hemos visitado los circuitos turísticos, pero lo poco que hemos recorrido nos ha gustado mucho.
En resumen: hay que investigar, entender que no todo es perfecto y esforzarse mucho para que todo resulte, hasta ahora considero que fue un cambio positivo, no hay caos y todo depende de cada uno.
Saludoz