Hace unos días leí este artículo en el diario The Guardian (muy recomendable para practicar inglés). En el mismo, explican cómo la personalidad de cada uno, puede afectar el proceso de adaptación al emigrar a un nuevo país.Aquellas personas propensas al estrés, a la depresión, introvertidas y que no tienden a buscar apoyo en los que le rodean pueden convertir en “traumática” la experiencia de dejar su país natal, al comenzar a desarrollar síntomas como dolores de cabeza constantes, malestares estomacales, insomnio, y en última instancia problemas cardíacos.
Tomar esta decisión puede ser una experiencia estresante que implica cambio de estilo de vida, adaptación cultural y laboral. Algunos de los consejos que resumen son: “ser abiertos ante las nuevas experiencias”, “no tomar todo muy en serio, especialmente en aquellos temas que tienen que ver con la relación de las personas”, “tomarse un tiempo para hacer nuevos amigos – locales y emigrantes”, y “asumir la experiencia como agradable y sana”. Parecen muy obvios ¿verdad?, pero si en algún momento tengo un mal día en Sydney me gustaría recordarlos.
Aunque estudiar un tiempo afuera, sabiendo que al terminar el curso regresarás a tu país, no se compara con emigrar definitivamente, recuerdo que cuando pasé por esa situación, hubo muchos choques culturales…sin embargo, una vez que haces amigos, aceptas las diferencias del otro y te esfuerzas por integrarte todo se torna distinto.
También hay que estar concientes que este proceso tiene varias etapas, otros bloggers emigrantes ya lo han tratado: la luna de miel en la que todo es sorprendente, el desarraigo, y la lucha por la adaptación.
Hasta la próxima...



